Ven Santo Espíritu

sábado, 4 de junio de 2011

Entra hasta el fondo del alma,
divina luz y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre
Si tu le faltas por dentro;
mira el poder del pecado cuando no envías tu aliento.
riega la tierra en sequía,
sana el corazón enfermo,
lava las manchas,
infunde calor de vida en el hielo,
doma al Espíritu indómito,
guía el que tuerce el sendero.

Canción al Corazón de Jesús, Cristóbal Fones SJ

viernes, 3 de junio de 2011

Iniciamos el mes al Corazón de Jesús

Hoy, primer viernes de mes, recibimos la invitación a participar de la Adoración Eucarística en la Parroquia Sagrado Corazón de Miraflores en Viña del Mar. Nos uniamos esta tarde en oración con las y los jóvenes alumnos del Santa Teresa de Miraflores, colegio vecino a la parroquia.

Qué sentido tomaba para nosotros este día, pues lo haciamos en el mes donde también iniciamos la tradicional devoción al Sagrado Corazón de Jesús, y en una parroquia, que lleva el nombre de su Corazón y que se acoge a esta devoción.

Luego de la Adoración, un amigo nos conversaba que para muchos de los chiquillos que estuvieron rezando, era algo "nuevo" esto del Santísimo, esto de la Adoración Eucarística. Lo que nos hace pensar en lo novedoso de las tradiciones, pues no porque se diga "tradicional" quiere decir "Añejo, anticuado, o conservador".

Qué bueno es ver que muchos de nosotros, muchos jóvenes se hacen "hermanos" en la oración y hacen suya las tradiciones de la iglesia. Renovando, dandole vida, impulsando devociones algo perdidas por algunos: La adoración del primer viernes, la Lectio Divina en grupos de oración, las procesiones del Alba en el Mes de María, el rezo del Santo Rosario en las comunidades juveniles, etc. Descubriendo en esta rica herencia, un modo concreto de vivir la fe y crecer en una vida espiritual.

La oración, como dicen muchos místicos, es el espacio más íntimo donde se puede encontrar a Dios. Una conversa fraterna "como un amigo a su otro amigo", del cual "sabemos que nos ama".

Al iniciar este mes del Sagrado Corazón, le pedimos a Jesús que nos ayude a tener sentimientos parecidos a los suyos y que el corazón de muchos jóvenes palpiten cada vez más al ritmo del suyo.

Sagrado Corazón de Jesús... En Tí confío!!!!!

Mi vida un disparo a la eternidad

Reflexión personal sobre la visión de eternidad

Pedimos heroísmo a los cristianos, y ¡tanto heroísmo! ¿En qué se basa esta exigencia? En la visión de eternidad de la vida. Uno es santo o burgués, según comprenda o no esta visión de eternidad. El burgués es el instalado en este mundo, para quien su vida sólo está aquí. Todo lo mira en función del placer. La vida para él es un limón que hay que exprimir hasta la última gota; una colilla de cigarro que se fuma con fruición, sin pensar que luego quedará reducido a una colilla; un árbol cuyas flores hay que cortar pronto... Burguesa es la mentalidad opuesta en todo al cristianismo: es resolver los problemas con sólo el criterio de tiempo. ¡Aprovecha el día! Goza, goza.

El mundo de lo sensible acentúa esa sed de gozo, ofreciéndonos atractivo en todo lo que nos rodea: el cine, el gran predicador del materialismo y de la vida fácil; la propaganda del placer y del lujo que cubre los muros y va por las ondas: Todo nos predica el materialismo. Y no es raro que nosotros caigamos también en ese materialismo práctico. De aquí que el mundo moderno se mueve y se agita, pero ha perdido el sentido de lo divino. Despertemos en nosotros ese sentido de lo divino que se fundará en un conocimiento exacto de mis relaciones con Dios.

¡Dios! ¡Cómo ensancha el alma ponerse a meditar estas verdades, las mayores de todas! Es como cuando uno se pone a mirar el cielo estrellado en una noche serena. La razón nos lleva a Dios. Todo nos habla de Él: el orden, la metafísica, el acuerdo de los sabios, los santos y los místicos. Él es el que es: «Yo soy el que soy».

La naturaleza de Dios: Santo, Santo, Santo; armonía, orden, belleza, amor. Dios es Amor; Omnipotente; Eterno. Pensemos cuando el mundo no existía... Imaginemos el acuerdo divino para crear... El primer brotar de la materia. La evolución de los mundos. Los astros que revientan. Los millones de años. «Y Dios en su eternidad». ¡Todo depende de Dios!, y, por tanto, ¡la adoración es la consecuencia más lógica de mi dependencia total!

La oración, que a veces nos parece inútil, ¡qué grande aparece cuando uno piensa que es hablar y ser oído por quien todo lo ha hecho! A Dios que no le costó nada crear el mundo ¿qué le costará arreglarlo?, ¿qué le costará arreglar un problema cualquiera? Tanto más cuanto que nos ama: ¡Nos dio a su Hijo! (Jn 3,16). A veces un desaliento porque no comprendo a Dios, pero, ¿cómo espero comprenderlo, yo que ni comprendo sus obras? Consecuencia: mucho más orar que moverme. Además que en el moverme hay tanto peligro de activismo humano.

¿Y yo? Ante mí la eternidad. Yo, un disparo en la eternidad. Después de mí, la eternidad. Mi existir un suspiro entre dos eternidades. Bondad infinita de Dios conmigo. Él pensó en mí hace más de cientos de miles de años. Comenzó, si pudiera, a pensar en mí, y ha continuado pensando, sin poderme apartar de su mente, como si yo no más existiera. Si un amigo me dijera: los once años que estuviste ausente, cada día pensé en ti, ¡cómo agradeceríamos tal fidelidad! ¡Y Dios, toda una eternidad!

¡Mi vida, pues, un disparo a la eternidad! No apegarme aquí, sino a través de todo mirar a la vida venidera. Que todas las creaturas sean transparentes y me dejen siempre ver a Dios y la eternidad. A la hora que se hagan opacas me vuelvo terreno y estoy perdido.

Después de mí la eternidad. Allá voy y muy pronto. Cuando uno piensa que tan pronto terminará lo presente uno saca la conclusión: ser ciudadanos del cielo, no del suelo.

En el momento de la muerte, «aquello que está escondido aparecerá»; todo el mal y todo el bien, todas las gracias recibidas. «¿Qué diré yo, entonces?». Esto tan pronto se presentará. Al reflexionar en mi término, en mi destino eterno, no puedo menos de pensar... ¿Cuál es mi fin? ¿Adquirir riquezas? No. ¡Cuántos no podrían alcanzar su fin!
¿Alcanzar comprensión de los seres que me rodean? ¿En guardarlos junto a mí?... Todo esto es digno de respeto, pero no es mi fin. El fin de mi vida es Dios y nada más que Dios, y ser feliz en Dios. Para este fin me dio inteligencia y voluntad, y sobre todo libertad.

La norma que me puso fue la santidad que consiste en que conozca a Dios. ¿Me preocupo de conocerlo? ¿Cultivo mi espíritu? ¿Cómo rezo? ¿Alabanzas, Salmos, Gloria al Padre? Servirlo las 24 horas del día, sin jubilación, con alegría y generosidad. Y luego, salvar el alma (EE 23).

«Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el Reino de los Cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan» (Mt 11,12). «¡Qué estrecha la puerta que lleva a la Vida y poco son los que la encuentran» (Mt 7,14). «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo» (Mc 8,34). ¡Salvad el alma! nos dicen los santos: la tierra pasa, pero el cielo no; los condenados: ¡estos fuegos jamás se apagan!

¡Vivir, pues, en visión de eternidad! Cuánto importa refrescar este concepto de eternidad que nos ha de consolar tanto. La guerra, los dolores, todo pasa ¿Y luego? Nada te turbe, nada te espante, ¡Dios no se muda!. Y después de la breve vida de hoy, la eterna. ¡Hijitos míos! No os turbéis. En casa de mi Padre, hay muchas moradas (cf. Jn 14,2). La enseñanza de Cristo está llena de la idea de la eternidad.

Consecuencia de mi visión de eternidad: Acordarme frecuentemente. «Somos ciudadanos del cielo» (Flp 3,20) «Donde está nuestro tesoro, allí está nuestro corazón» (cf. Mt 6,21). Alegrarme de tener que ir allá. No temo la muerte porque es el momento de ver a Dios. Sé que mis males tienen término y que mis aspiraciones lograrán su objeto.

De aquí, generosidad, desprendimiento, heroísmo. Todo tiene premio. ¿Qué es lo que alienta a las hermanitas de los pobres? El cielo. El monje que tenía una ventanita chica abierta al cielo. En sus tristezas, miraba por ella y se reconfortaba.

De aquí la íntima comprensión que nada hay más grande que tratar con Dios, que Dios es la gran realidad, en cuya comparación las otras realidades no merecen tal nombre. El que trata con Dios, trata con la auténtica, gran realidad. ¡De aquí el santo, el pacificado, el sereno, el alegre, ilumina su vida con el recuerdo del cielo!

San Alberto Hurtado

En el día de oración por las vocaciones

domingo, 15 de mayo de 2011

"La propuesta que Jesús hace a quienes dice «¡Sígueme!» es ardua y exultante: los invita a entrar en su amistad, a escuchar de cerca su Palabra y a vivir con Él; les enseña la entrega total a Dios y a la difusión de su Reino según la ley del Evangelio: «Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto» (Jn 12,24); los invita a salir de la propria voluntad cerrada en sí misma, de su idea de autorrealización, para sumergirse en otra voluntad, la de Dios, y dejarse guiar por ella; les hace vivir una fraternidad, que nace de esta disponibilidad total a Dios (cf. Mt 12, 49-50), y que llega a ser el rasgo distintivo de la comunidad de Jesús: «La señal por la que conocerán que sois discípulos míos, será que os amáis unos a otros» (Jn 13, 35)."

Benedicto XVI 15 Noviembre del 2010

Amarlo todo

Oremos

Señor Jesús, al mirar esta tierra tuya
tan falta de obreros para recoger la cosecha,
te suplicamos humildemente que suscites entre los jóvenes de Chile:
Apóstoles para nuestras ciudades y pueblos,
servidores alegres para nuestra Iglesia,
testigos generosos de tu Evangelio

Tú eres mi buen Pastor.. el que da la vida por sus ovejas

Tú me lo diste.. a tí Señor lo entrego




EL CONTRADICTORIO CONTRACORRIENTE

miércoles, 4 de mayo de 2011

No está fácil hoy esto de creer en Ti, Señor. Porque hay tantos gritos, tantas palabras, tantas verdades, tantas historias que te obscurecen, te tapan, te silencian…Se hace a veces difícil no convertirte en rutina o en historia sabida, pero no vivida. Y a veces tengo la sensación, en esto de la fe, de ir peleándome un poco con todo, conmigo mismo, contigo o con un mundo que me llama de tantas maneras, invitándome a vivir sin evangelio, ni prójimo, ni cruz… Ayúdanos a creer, con pasión, con valentía, con hondura, con amor…


A veces cuesta hablar en tu nombre. O decir que creo en Ti. A veces me hacen sentir un bicho raro. En clase, en el trabajo, hasta en la familia, por tomarte demasiado en serio. Por buscar que tu evangelio sea algo más que un rumor. Da miedo la burla, y golpea la indiferencia. Y, sin embargo, no me dejes perder el coraje, la sed, la pasión, la búsqueda. No dejes que venza el silencio ni la comodidad aunque a ratos entre los que se dicen creyentes, terminen SEGREGANDOS, RASGANDO el
propio cuerpo de hermanos. Ayúdame a creer en Ti

Sí, Señor, perdona que te lo diga. A veces tu evangelio es exigente, y me asusta vivirlo. A veces no me lo pones fácil. A veces callas tanto, descolocas mis expectativas, no te siento, no te encuentro, no te entiendo… Y casi pienso que juegas conmigo… Hasta que me doy cuenta de que esa es tu grandeza.
Desbordar, una y otra vez, lo que intuyo. Aparecer, siempre nuevo. Irte desnudando de capas, para mostrarte ante mí cada vez más hondo, más simple, más Amor. No permitas que deje de buscarte. Ayúdame a creer en Ti.
(de pastoralsj)

Kyrie eleison TAIZE

sábado, 26 de marzo de 2011



Kyrie, kyrie eleison (bis)
Señor, Señor, Señor ten piedad


Antífona fórmula penitencial, hermanos de taizé

Señor danos de beber de esa agua que se prueba y no se siente sed





La Samaritana

Letra y Música: Juan Ignacio Pacheco

Llegaste tan de pronto, misterio de amor,
tus ojos negros calaron hondo;
y habitaron oscuros lados de mi cuerpo herido
y tu luz me asombró... tu luz.

"Dame de beber", Tú me dijiste,
al tiempo de mil latidos de mi corazón.
"Si supieras el don de Dios
y quién te lo pide,
tú vendrías a buscar mi agua".

"Porque todo el que beba del agua que Yo le dé
tendrá vida, no tendrá sed.
Porque todo el que beba
de la fuente de mi vida
limpiará sus heridas, no tendrá sed".

El agua que Tú me das llena mi pozo vacío,
es agua de tu Espíritu en mi corazón,
colma todos mis cántaros hechos de barro
y tu viento de amor me envuelve.

El agua que Tu me das lava lo manchado,
hace brotar del mal un bien,
tu fuego quemó mis labios y me lancé a correr,
tu nombre gritaré, cantaré.

"Porque todo el que beba...

Nosotros somos el Cuerpo de Xto

jueves, 10 de marzo de 2011



Venimos a cantar y a celebrar que Cristo vive
a compartir la mesa de su Alianza con el hombre.
Ven a comer del pan, ven a beber del vino de su amor.

Unamos nuestras voces, nuestro corazón.
tu pueblo es Cuerpo vivo que vuelve a casa
es nueva Alianza en la Iglesia, es Cristo,
que celebramos hoy.

Somos el Cuerpo de vivo de Jesús resucitado
donde habita el espíritu que anuncian nuestras voces
que al compartir el pan se ensanchan las su amor.