Mi lugar en el mundo

domingo, 30 de octubre de 2011

¿Cuál es mi sitio? ¿Qué tengo que hacer? ¿Hacia dónde encaminar los pasos?

Preguntas de joven, y al tiempo de adulto, pues siempre terminamos volviend
o a mirar más arriba y más adentro, con inquietud, con interés y con deseo, queriendo saber: ¿Qué pinto yo aquí?”

¿Cuál es mi forma, única, diferente, exclusiva, de construir, de amar, de acariciar de una forma que nadie más puede repetir?

Desajustes

No siempre lo tiene uno todo claro. A veces solo sabes que tienes la sensación de que algo te falta. Otras veces, en cambio, parece que estás donde tienes que estar. A veces sientes que estás dando los pasos adecuados. Otras veces piensas, “¿cuándo me aclararé?”. A veces ni piensas. Hay épocas en que sabes lo que quieres, y otras en que estás confuso. Hay épocas en que todo está integrado, y otras en que todo se desintegra. Hay mañanas de pasión y tardes de apatía. Y, casi, casi, dan ganas de rezar con una mezcla de extrañeza y enojo, y decirte, Señor: No nos "compliquís" la vida…




¿Qué hacer?

No sé si llamas de una manera muy estruendosa o si me invitas a ir descubriendo lo que quieres de mí poco a poco. Pero cuentas conmigo. Anhelas que haga algo, que mi vida sea evangelio. Me sobrecoge un poco pensar que mi vida es importante, y sin embargo lo es. Cada día. Ahora mismo. Y mañana. Tal vez seré palabra (tuya) para gente que necesita escucharla. Tal vez seré ternura para alguien herido. Tal vez seré cantante para apagar penas. O profeta para denunciar males. Tal vez aprenderé de ti el amor verdadero y lo viviré al forjar mil historias. ¿A qué me llamas?


“El Señor me contestó:
No digas que eres un muchacho, que donde yo te envíe, irás;
lo que yo te mande, lo dirás…” (Jer 1,7)



Pastoral sj


DESEO


Sencillo quiero ser como Tú eres.
El alma transparente como el día
La voz sin falsear y la mirada
profunda como el mar, pero serena.

No herir, pero inquietar a cada humano
que acuda a preguntarme por tus señas.
Amar, amar, amar, darme a mí mismo
de balde cada día y sin respuesta.

Ser puente y no llegada, ser camino
que se anda y que se olvida, ser ventana
al campo de tus ojos y quererte.

Descanso quiero ser, vaso de vino
de Dios para los hombres cuando vengan
con polvo sobre el alma de buscarte.

El rezo payaso

domingo, 23 de octubre de 2011

Hoy en la micro presencié por breves segundos algo poco común, al menos para los que pasan por la calle demasiado preocupados en llegar a destino.

No sé si les pasa a ustedes cuando se suben a la micro, que con la velocidad y el ruido del motor se quedan como en un trance, como que el movimiento provoca un estado de “estar en otra” mientras miramos por la ventana entre el "trance" y el "sueño". Y fíjense para la próxima que se suban a alguna micro, que lo
s pasajeros andan cada uno en lo suyo y como con una mirada perdida. Miren esas caras y a veces sin que ellos nos hablen, observamos sus rostros y no pocos de ellos son rostros de lata, soledad, pena, vacío. ¿Qué se le pasará por la mente a cada uno de los pasajeros?. Yo creo que la micro es el fiel reflejo de cómo la sociedad y su gente se ha vuelto prisionera del sin sentido. Somos esclavos del trabajo, del consumismo y tantas desolaciones, humillaciones, dolores, depresiones… Y muchos rostros en la micro dan cuenta de esto.

Bueno pero hoy creo que observé un testimonio de fe, tal vez uno muy sencillo, tal vez el más humilde, tal vez el más desapercibido a los ojos de todos, pero con certeza muy querido por parte de Dios.
Domingo 17:45 hrs, camino a valpo en la micro mientras escuchaba algo en el mp4, mi vista (perdida mirando hacia la calle) se “despertó” cuando la micro se detuvo a esperar que cambiara el semáforo, ahí en el paradero, me fijé en el típico payaso de la calle, de esos que su circo son las micros y su público los pasajeros. Los payasos callejeros son lo más clásico y típico de nuestras cuidades junto con los vendedores del chocopanda y de los cantores y de los ambulantes que “por encargo de la importadora nos hacen entrega de alguna oferta…”

Este payaso sin embargo no se subió a la micro, tampoco su rostro reflejaba interés por hacer alguna rutina, ni siquiera miró dentro de las micros haber cual traía mejor público. En sus manos llevaba un rosario, aunque hoy está de moda colgar en el cuello algun rosario colocolino o wanderino, no sé si de amuleto o de accesorio, qué se yo. Pero este payaso rezaba…. sus dedos sostenian un misterio y para corroborar mi descubrimiento, quise leer sus labios y claramente recitaba un ave maria. Luego... La micro siguió su andar… Guauhh, un hombre en oración… ¿algo sobrenatural? No… tan común para las viejitas de la Iglesia, pero qué extraordinario y qué regalo presenciarlo en la calle. Pensé: Cómo se nos revela Dios y qué sencillo es su mirar, Dios acompañando a ese payaso orante y yo, testigo de ese acto de fe. Que su ejemplo inspire a tantos pasajeros de esta "micro" que llamamos vida, y que nosotros no "payasiemos" a veces tanto y aprendamos el ejemplo del payaso que reza... Me acordé de la iniciativa del “rezando voy” de los jesuitas de España. Son podcast, de 8 a 10 min. que pueden descargarse gratis, incluyen música y voz para acercarse a Dios por medio de la oración…

Dios se hace tan presente y a veces le reclamamos en donde está... Uff Eso merece un amén.

Es tiempo de cambiar

Cuando nadie me ve en la intimidad donde no puedo hablar más que la verdad

sábado, 22 de octubre de 2011

No quiero darte solo parte de mis años: Que seas mi universo

martes, 18 de octubre de 2011

Nada nos separará del amor de Dios

La bondad del placer


Contraponer el amor al placer ha sido una verdadera tragedia de la que el cristianismo no se ha recuperado aún. Son palabras de Pedro José Gómez, quien en su colaboración recuerda el planteamiento teórico de Benedicto XVI («Deus caritas est») para articular sexualidad y amor, «verdaderamente revolucionario y positivo», para, desde él, adentrarse en un honesto acercamiento al fenómeno del placer y completarlo con diversas conclusiones, entre las que sobresale esta: «para los cristianos el placer es importante, pero el amor es definitivo».

Descarga el artículo aquí


(Pastoral sj)

AMDG: El mundo no es suficiente

sábado, 15 de octubre de 2011

Una casa, una mesa, una cama y un mundo de amores.

martes, 11 de octubre de 2011

Hoy escuché de un viejo cura lo siguiente: (intentaré ser fiel a sus palabras, igual agrego las mías)

“La familia es como esa añeja y tal vez fome canción amorosa de mis tiempos, pero en el fondo, su letra siempre me deja pensando… “Una casa, una mesa, una cama y un mundo de amores”.

Hoy por hoy, las familias están a un paso de naufragar, sus integrantes necesitan un salvavidas porque se tiran, a veces ellos mismos, a un mar revuelto de dramas, peleas, distancias y que en definitiva ninguno de ellos soluciona. Y ni siquiera sabe para donde seguir remando: En especial los jóvenes de hoy.

Le preguntas a unos jóvenes pololos, qué opina sobre la idea de formar una familia, de amar en ella a una esposa, esposo e hijos… Y claramente te miraran raro, porque cada vez la familia parece una idea sacada del baúl de las abuelas.. Cada vez una institución más lejana.

Bueno, hay gente que decide no casarse por privilegiar trabajos, profesiones y el bolsillo. Otros porque se saben inestables y no se “amarran”. Otros por que no han sanado heridas del pasado y cicatrices de sus propias familias de infancia.

Pero, ¿Qué necesitan 2 jóvenes para formar una familia?: Compromiso, y llamemos a esto “Una casa”.

Es la casa lo más propio de una familia, ahí está la familia en la intimidad, ahí se conocen los hijos, los hermanos y los papás tal como son. Hoy eso si, cada vez la casa la ocupamos solo para llegar a dormir (casas dormitorios) de nuestras tan agitadas y estresadas vidas. La sociedad y su ritmo a veces ahogan esta “casa”.

Tenemos la casa, pero también necesitamos “la mesa”. Que lindo es llegar a compartir un plato de comida con tus seres queridos. Aun por muy pobre y sencilla que sea. Es preferible el pan tostado de una familia feliz, que los exquisitos manjares de una familia peleada y que hace un día o 2 semanas o un mes que no se hablan entre sí. La mesa es también algo muy íntimo.

Cuando uno come en un lugar publico, todo el mundo es extraño, te sabes indiferente a ellos y a sus conversas, pero en la mesa de tu casa, es imposible ser indiferente. Del mismo pan comes con tus hermanos e hijos. A la mesa se lleva el compartir propio de una familia. Que penoso es cuando a la mesa se llevan dramas, temas de trabajo y lo más triste, es cuando la mesa se utiliza para discutir, golpear fuerte, levantar la voz.

Se necesita también “una cama”: y debe ser lo más sagrado. Cuando yo era niño, todos los hermanos teníamos prohibido entrar a la pieza de mis papás, aun si ellos no estaban presentes. ¿Por qué? Porque sabíamos que esa pieza era un lugar de amor, y que se traía nueva vida. En otras palabras esa cama era el misterio de Dios que invita al hombre y a la mujer a unirse en uno solo cuerpo y espíritu.

Que bonito es nacer en una cama, que intimo y sagrado es fecundar y traer hijos desde la cama de nuestra casa, sabiendo que yo nací porque mis papás se amaron en la cama de su pieza y no en la orilla de la playa, entre matorrales, de una relación pasajera, después de una fiesta o en un motel.

Y finalmente nos queda disfrutar "un mundo de amores". Es decir, todo lo que rodea debe ser en lenguaje de amor. Nuestras vidas estas hechas para buscar, comprender e insistir en el amor verdadero, porque eso es Dios: Amor definitivo, amor eterno.

Redescubramos a Dios en nuestros pololeos, matrimonios y en el amor que damos a nuestros papás, hijos y hermanos. Que así sea.

(Semana de la familia 2011)